Antonella

Hola, mi nombre es Antonella y tengo 41 años.

El 2 de octubre del 2020 a partir de unos estudios, una ecografía mamaria y luego punzarme me comunicaron que mi diagnóstico era cáncer de mama. Ese mismo día se lo conté a mi familia, a mis amigos/as y en mis distintos trabajos, no quedó nadie que yo sintiera que tenía que saberlo sin decirle porque sabía que a partir del 3 de octubre solo me iba a enfocar en mí y en el inicio del tratamiento.

En esos días nunca me pregunté ¿por qué me pasa esto a mí?, sino que la pregunta era ¿por qué no me iba a suceder a mí?, no entendía lo que estaba atravesando. Yo, en mi interior, estaba convencida que lo iba a superar, que lo iba a lograr, pero eso no restaba los miedos que sentía a tantos estudios, médicos y análisis.

A una semana del diagnóstico ya estaba en tratamiento de quimioterapia, así pase cinco meses y luego, en marzo, la operación, una mastectomía y reconstrucción mamaria. No quisiera que mi testimonio fuera solamente contarles lo atravesado durante las sesiones de quimio o la operación, eso ya lo sabemos, malestares estomacales, análisis, vacunas, cansancio, etc.

Me interesa contarles lo que aprendí con esta enfermedad y durante este tiempo: mejoré mi alimentación; así lo requería el tratamiento para lograr minimizar los efectos y que los análisis previos a la quimio dieran correctos. Hoy sigo en ese camino que me lo proporcionaron las lecturas de libros, los testimonios, las escuchas de distintos profesionales.

Aprendí a confiar en mí misma, tener el coraje y la valentía de sobrellevar esta enfermedad y a pesar de las circunstancias no dejar nunca de sonreír, eso se los debo a mis amigas, mis aliadas en este camino, me sostuvieron y contuvieron en todo el proceso.

Me entregué a mis médicos/as, lloré mucho, pero me levantaba y seguía con esa fortaleza de decirme a mí misma ¡Yo puedo!

En el mes de diciembre me realizaron unos estudios y el tumor ya no estaba, eso me dio fuerzas para terminar el tratamiento y seguir en mi camino de sanación, con la meditación, mi terapia, el yoga, caminatas, mi fe y mis oraciones, las risas y seguir confiando en que todo pasará.

Aprendí a entender que no podía tener el control de todo, que hay cosas que hay que soltar, sobre todo el pasado y pensar solo en el hoy, en el presente.

Llegó febrero y el fin del tratamiento, con la Dra Allemand pusimos fecha de cirugía el 2 de marzo, y acá estoy a un mes de la cirugía, recuperándome de a poco, porque otra cosa que aprendí es a cultivar la paciencia, ir lento, saber apoyarme en los demás.

Hoy, disfruto cada día, con menos planes y expectativas, pero lo más importante es que pude sanar internamente. Hoy me siento mucho más fuerte y mucho más serena que ese 2 de octubre del 2020, porque hoy se lo que es caerte y rearmarte con tus propias herramientas.


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